16 JAN 2020

Verano, vacaciones y problemas estomacales

El verano no solo trae diversión y calor, también puede venir acompañado por algunos males estomacales como diarrea, intoxicaciones, entre otros. Estas enfermedades gastrointestinales pueden ser virales o estar asociadas con la ingesta de algún alimento en mal estado. 

Para conocer más sobre el terma y poder disfrutar sin inconvenientes del verano y las vacaciones, charlamos con el Dr. Eduardo Bacigaluppi (Mat: 91896), médico Gastroenterólogo y ex presidente de la Federación Argentina de Gastroenterología.

 

¿Cuáles son las enfermedades transmitidas por alimentos?

“Son aquellas originadas por alimentos contaminados principalmente por bacteria, toxinas y virus, aunque también por hongos y parásitos.

La contaminación se generan a causa de las inadecuadas prácticas de higiene, tanto en la manipulación como en el mantenimiento de los alimentos, entre las que se destaca: una refrigeración inadecuada, un lapso de tiempo superior a 12 horas entre la preparación del alimento y el consumo, personas que padezcan infecciones y manipulan alimentos (como el caso del personal gastronómico) o que trabajen con personas enfermas (como en hogares de día o geriátricos), recalentamiento inadecuado, mantenimiento de los alimentos que están preparados en lugares no aptos y/o a temperaturas que favorecen el crecimiento microbiano, consumir alimentos crudos de alto riesgo o que contengan algún ingrediente contaminado (mayonesa y crema), limpieza no realizada de forma correcta de los utensilios y equipos de cocina (refrigerador, cocina, microondas, hervidor, entre otros).

 

La gastroenteritis hace referencia a la infección del estómago e intestino y la mayoría de los casos se presentan como una diarrea de inicio agudo. Cuando la diarrea es causada por una fuente de infección y se acompaña de náuseas, vómitos y dolor abdominal se denomina diarrea infecciosa, la cual puede llegar a durar hasta 14 días. Raramente se puede identificar el agente infeccioso, sin embargo la gran mayoría de las diarreas agudas no requieren de tratamiento antibiótico ya que se ceden en forma espontanea”.

 

¿Hay que tener especial atención con los más chicos?

“En niños menores de 5 años de edad las enfermedades diarreicas agudas representan una de las primeras causas de morbilidad y mortalidad.

La gastroenteritis aguda en los niños puede estar acompañada de inapetencia, dolor abdominal tipo cólico, distensión abdominal y náuseas.

El estado de hidratación es muy importante en el niño con diarrea aguda. En etapas tempranas de la deshidratación puede que no haya signos clínicos o puede presentarse solamente aumento de la sed. A medida que la deshidratación progresa, la pérdida de líquidos se puede manifestar por incremento de la sed, irritabilidad, disminución en la turgencia de la piel, ojos hundidos, fontanela deprimida (en el lactante <18 meses) y ausencia de lágrimas.

A medida que la deshidratación avanza, estos signos y síntomas serán más evidentes o se presentarán con, alteración del estado de conciencia y disminución del gasto urinario (menor número en el cambio de pañales). Sin embargo no hay un signo clínico único que permita establecer de manera fiable la presencia o la severidad de la deshidratación. 

Tanto en adultos como en niños, el manejo en esencia, se basa en tres puntos fundamentales:

  • Proporcionar rehidratación rápida por vía oral
  • asegurar principios de realimentación, alentar la alimentación temprana y la lactancia materna según la edad de paciente
  • evaluar el uso de agentes que son eficaces en la reducción de la intensidad y duración de los síntomas. 

Los fármacos anti infecciosos pueden ser considerados en circunstancias específicas (inmunocompromiso, fiebre y presencia de sangre en las heces) o en los niños en situación de riesgo de infección bacteriana. 

El uso de anti espasmódicos y /o anti diarreicos como loperamida no está recomendado debido a que el peristaltismo intestinal es un mecanismo de defensa que cuenta el cuerpo humano para expulsar al patógeno ingerido.

Las recomendaciones para iniciar tratamiento hospitalario comprenden:

  • Deshidratación grave (> 9% del peso corporal).
  • Alteraciones neurológicas (letargo, crisis convulsivas, etc.).
  • Vómitos persistentes.
  • Problemas que impidan el manejo adecuado en el domicilio.
  • Fracaso del tratamiento con Sales de Rehidratación Oral

 

Recuerde siempre: ante cualquier duda consulte a su médico”.